La verdad no es negociable.
El abc del periodismo debe respetarse y potenciarse.
El periodismo debe ser contestatario y curioso, si bien
existe un compromiso con el medio de comunicación al que se
presta este servicio social, es obvio que el dueño de este
medio en realidad es dueño de una empresa, que además de
cumplir con una cantidad se parámetros administrativos y
burocráticos, aprovecha de forma mediática generar la tan
mal o bien ponderada matriz de opinión, por lo tanto, como
periodista es importante decidir según los intereses de cada
quien qué obedecer: si a su dignidad o a su elocuencia y
bolsillo.
Un periodista que trabaja en un medio de comunicación que
está posicionado como amarillita, pues evidentemente, este
periodista estará salpicado por este dejo de amarillismo
durante la estadía de su pluma allí, si bien, este mismo
periodista nota que hay imposición y poca discusión y
libertad en las pautas asignadas, está siendo un bufón o
en su defecto, una foca más que sólo está sobreviviendo.
El periodismo no es técnico, es humano, debe basarse en la
vocación y comodidad. Es el acuerdo de la palabra, tanto
con el director de pauta como con la sociedad, por lo tanto,
reitero: La libertad no se negocia, ella se sostiene por sí
sola, lo que debe hacer un buen periodista además de
defenderla, es sustentarla para que se convierta en la vela
que ilumine otras libertades.
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